
En La lucha por lo auténtico como fundamento de la estética de lo precario: una mirada al rock “subte”, Murrugarra plantea que desde sus orígenes, en los mediados de los 80, el rock subterráneo significó una expresión a través de la cual los jóvenes expresaban su descontento con la realidad en que vivían. Compartiendo una “estética de lo precario” basada en un arte no erudito, en el cual no se necesitaba grandes habilidades musicales para ser su portavoz. Es así que este movimiento, contestatario y crítico para con la realidad que le rodea, construye una identidad propia basada en lo auténtico, en su no alineación con los patrones artísticos y culturales de la “cultura show” que los mass media tratan de imponer; basada en su autenticidad y crítica frente a estas formas culturales hegemónicas así mismo impulsadas según el autor por las élites gobernantes a través del Estado.